cuando ya no esté.

Son las cuatro de la mañana y no puedo dormir. Te escribo ésto mientras recojo los pedazos de corazón que sé de sobra jamás podré juntar y dejar como estaban antes. Repaso en mi cabeza una y otra vez momentos, frases, palabras… palabras que matan, que hacen daño, pero palabras sinceras al fin y al cabo.

Cuando ya no esté sólo quiero que recuerdes los ataques de risa de los que la cama fue testigo, que alguna vez incluso soñamos en tener un futuro en común y que por favor recuerdes cada “te quiero” que salió de mi boca, desde el primero de aquella noche hasta el último que te de, y recuerdes, que han sido los más sinceros que he dicho en mi vida.

Cuando ya no esté confío en que sigas cerrando los ojos y recuerdes el olor de mi pelo cuando me abrazabas muy fuerte, y puedas incluso emocionarte y echarme un poco de menos. No olvides mi sonrisa, ni una sola de las que te regale, ¿vale? hazme ese favor, ya que las fabriqué única y exclusivamente para ti. Recuerda y sonríe y al hacerlo, que has sido la única persona que me ha hecho sentir de verdad y amar como nunca antes había amado, aunque ya ves, haya servido de poco…

Me dejé llevar desde el principio, me enamoré de ti sin peros ni condiciones. Sin importarme nada más, y recuerda que yo siempre estuve dispuesta a todo. Que para mí fuiste la primera de mis prioridades, y que, aunque el día de mañana no estemos juntos, tú seguirás viviendo en un trocito de mi corazón y siempre vas a ser la persona con la que quise de verdad compartir mi vida y crear una familia. Siento de verdad que ésto no haya funcionado, que yo no te haya hecho sentir lo mismo. Lo siento de verdad. Ojalá lo hubiera conseguido, ojalá hubiésemos seguido el mismo camino y nos ilusionasen las mismas cosas.

El tiempo pone las cosas en su lugar, y sé, que aunque ésto duela ahora, en un futuro cada uno estemos donde queríamos estar, tú con tu vida y yo con la mía. Si en un futuro volvemos a reecontrarnos, sólo espero poder tener la fuerza suficiente como para sonreírte y seguir adelante. Sólo pido que no me duelas. Intentaré perdonar cada error que tuviste conmigo y espero que tú me perdones si alguna vez yo te he fallado…

Has sido la persona que más he querido en la vida, y éso sé que nunca se olvida. Ojalá encuentres tu felicidad. Gracias por todo lo bueno vivido. Me quedo con éso.

 

Buenas noches.

Confieso que…

Cierro los ojos y escribo. Escribo, escribo rápido, todo lo rápido que pueden ir mis dedos…y apenas pienso. No quiero pensar lo que escribo…no, no, ¿para qué? ¿qué sentido tiene pensar, preparar…? ninguno. Me gusta dejarme llevar. Escribir lo que mi corazón siente y mi cabeza traduce en palabras casi al segundo. Es mágico, ¿no créeis?.

Pienso y…y…bah, imposible. Imposible pensar en algo o alguien que no seas tú cuando me dispongo a escribir. Es imposible porque estás en todo, estás siempre…en cada coma, cada letra del abecedario, cada vocal y consonante… en cada espacio, en cada “enter” y “espacio” que pulso, en todo. Tu sonrisa me viene a la mente y provoca la mía… (es una descarada), tus ojos vienen y se van, esos ojos azules que me vuelven terriblemente loca… lo confieso, sí, me vuelves loca.

Y me encanta que lo hagas… (lo de volverme loca y otras cosas), me encanta. Me encanta que me mires y confieso que aún me sigues poniendo nerviosa, como si todos los días en los que estoy contigo estuviese en nuestra primera cita. Confieso que… cada vez que te beso me evado, que tan sólo besas mi cuerpo pues mi mente viaja y se va de viaje a un lugar maravilloso… confieso que, cuando te beso y me monto en el autobús y nos separamos físicamente (sólo físicamente), comienzo a echarte de menos de una manera increíble, y las ansias de volver a verte comienzan otra vez…como antes de haberte visto.

Confieso, por ejemplo…que es oír tu nombre y sonrío (sonríe hasta mi corazón, fíjate, que no sabía ni que eso pudiera ser), y confieso querer confesarte tantas cosas al oído que… (bueno, ya lo haré, no hay prisa, tenemos toda la vida). Confieso que a veces cuando hablamos por el móvil me río sola, a carcajadas, y te visualizo haciéndolo a ti también, y así, pues no sé, me siento menos ridícula porque pienso que oye, que serán las cosas del amor, ¿no? ya sabes, que nos vuelve un poco idiotas y esas cosas. Confieso ver una película de amor y vernos a ti y a mi en todas y cada una de las escenas. Confieso que cuando suena la alarma por las mañanas y abro un ojo (ya sabes lo que me cuesta abrir los dos…buf, qué esfuerzo!), lo primero que tengo que hacer es besarte si estás a mi lado o escribirte si no lo estás, porque tú eres el que hace buenos mis días.

Y te confieso estar sonriendo como una boba ahora mismo al escribir todo ésto que ni siquiera me estoy tomando ni un segundo en pensar ni en preparar…qué va, para qué, e imagino tu cara al leerlo…imagino esos ojos azules emocionados una vez más por algo que te he escrito…

¿Te confieso algo más? Continue reading

mi presente.

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Y de pronto, estoy en mi habitación, y la caprichosa lista de reproducción de YouTube pone una canción que implícitamente lleva tu nombre. Y entonces pienso en ti. Pienso en tus ojos azules, en tu sonrisa de dientes rectos y pequeñitos, en tu nariz, en tus mejillas, pienso en tus manos, pienso en tu suave piel, y pienso en tus labios…esos labios que me reclaman besos cada vez que los tengo delante.

Y así ocurre, sí, así como te lo cuento. Sucede de repente. He de decir que ésto me pasa el 99% del tiempo. Lo de pensar en tí me refiero, y es que verás, no me hacen falta excusas para pensar en ti, en nosotros. Juego contigo en mi imaginación…y te doy los besos que no puedo darte cuando no estás conmigo, y te toco cuando no puedo tocarte, todo ésto en mi imaginación. Y es que un día sin verte para mi es un día bueno, sí, pero falto de sonrisas tontas y de cosquilleos en mi estómago. Éso es lo que me produces…felicidad, ¿lo sabías?… es muy importante ésto que te estoy diciendo (que supongo que ya sabes porque te lo repito cada día), pero de verdad, eres la persona que me hace volar sin moverme del sitio, la persona que más me ha hecho sentir en mi vida…y es que joder, no sabía que se podían sentir tantas cosas a la vez. Continue reading

Grease.

¿Os cuento un secreto?

Cuando era pequeña soñaba con vivir en el mundo de “Grease”…sí, sí… recuerdo ponerme una chaqueta de cuero de mi padre, maquillarme con maquillaje de mi madre, ponerme a tope el cassette de la B.S.O. de la película, y creerme una Sandy total, sobretodo la Sandy de la última escena. ¿Sabéis de lo que hablo?… os dejo aquí la escena:

Me maravillaba el baile,

las canciones,

el contoneo,

la química de los dos…

Soñaba con ser así de mayor, y poder encontrar a alguien que me mirara así algún día. Típicos amores de películas, ¿sabéis? películas en las que siempre reina el amor y se quieren más que a nada… películas en las que ves sorpresas inesperadas, detalles que dices “oooohh….no me digas…¿algún día alguien hará éso por mí?”….y bueno, puede que sí, o puede que no…

Amo tanto el cine que concibo mi vida a veces como si fuese una película. Personajes episódicos que han aparecido en ella para mejorarla, otros sé que han aparecido para hacerme simplemente más fuerte…y otros que simplemente han hecho un cameo y enseguida han salido de escena porque no pintaban nada… Continue reading

palabras.

Hay palabras que mueren antes de nacer y que podrían arreglar hasta el corazón más roto, pero que no se llegan a pronunciar por miedo.
Hay palabras que necesitamos escuchar y que en el fondo sabemos que nunca oiremos, que viviremos sin ellas, mejor o peor, pero sin ellas.
Hay palabras que un día lo significaron todo, y que, a día de hoy, no significarían absolutamente nada, no te moverían ni un sólo vello del cuerpo.
Hay palabras que se olvidan, palabras inolvidables, palabras que duelen, palabras que marcan y palabras que emocionan. Palabras que te hacen reír, que te hacen llorar, que te hacen sonreír y te hacen pensar.Las mejores palabras para mí son las inesperadas, las que van acompañadas de un abrazo (de esos que se dan apretando los cuerpos uno contra el otro con mucha fuerza) o de una mirada que sea capaz de encharcarte los ojos. Las que te encuentras en una nota sorpresa colocada estratégicamente para que sólo tú la veas. Las que te tocan sin tocarte y las que te remueven por dentro.

Ésas son las mejores. Aquellas que no necesitarían siquiera ser pronunciadas porque el momento en el que se dicen, ése preciso momento, te lo dicen todo.

Las que me escribes tú, a cada rato, cada día, que ya son especiales sólo porque vienen de ti. Poco importa lo que digan, ya que hasta un simple “hola” consigue hacerme sonreír como nunca (y lee bien ésto), nunca en mi vida había sonreído.

Por eso llevo más de un año acostándome a las tantas, porque tus palabras me quitan el sueño y me enganchan. Me cuesta dejar el móvil para despedirme de ti y de tus mensajes. Me cuesta decirte “hasta mañana” en la cama y darme la vuelta para poder dormir, joder, cómo me cuesta… me cuesta porque me apasionas, porque eres poesía, porque tu voz es el mejor sonido del mundo y porque tu olor me revuelve entera.

Me pones los pelos de punta sólo con susurrarme al oído que me quieres y mi amor por tí es tan grande que no te lo sé ni describir porque aún no se han inventado las palabras que me hacen falta.

No dejes de dedicarme palabras. No dejes de hablarme al oído. No dejes de escribirme mensajes por las noches para que los lea a la mañana siguiente al despertarme. No dejes de prepararme sorpresas. No dejes de abrazarme como lo haces, por detrás, fuerte fuerte, esperando a que morfeo nos coja por las noches…

No te vayas nunca…

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#NiUnaMás

Me cabrea.

Os juro que me cabrea y no puedo con ello. Hablo de esta sociedad, de esta sociedad machista y enferma en la que vivimos. Esta sociedad en la que una mujer vale menos que nada, según en qué países, y en los que ésta puede ser tratada como se antoje.

Pues sí, me cabrea. Me cabrea y me duele; me llena de rabia y de asco. Sí, asco. Me da asco escuchar comentarios de bocas de chicos del tipo “mira ésa, yo le daba…mira, mira, qué tetas, qué culo”… y que acto seguido puedan gritar: “ven aquí!!! yo te daba!!” o comentarios del tipo así. Siempre me han dado asco esos tíos. Ésos que no ven mujeres, si no trozos de carne. Aquellos que no ven más allá, que no escuchan, que ni siquiera se preocupan en empatizar…qué va, ¿para qué?…y lo peor, aquellos que se creen que si algo les gusta, pueden tenerlo. Y lo tienen. Sin permiso.

Me refiero ahora a lo peor… a lo realmente abominable y asqueroso. Hace unos días hemos oído el caso de UNA NIÑA de 16 años que ha sido violada por más de 30 hombres en Brasil. La chica en cuestión afirma que no recuerda nada porque fué drogada…drogada y violada repetidas veces por más de 30 hombres sin cerebro, sin corazón… sin nada que valga. Porque no valen nada. No puedo imaginarme lo que se debe de sentir. Ese dolor, esa impotencia…cerrar los ojos y desear desaparecer…llorar y gritar sabiendo que nadie puede ayudarte, porque estás ahí, atrapada, sola, indefensa…

Se me revuelve el estómago escribiendo ésto y mis ojos se empañan lentamente. Qué rabia. Mis dedos escriben sobre el teclado sin casi pensar…rápidos…dios, tengo tantas palabras que se mezclan en mi cabeza que no sé ni siquiera si seré capaz de redactarlas. Me parece injusto…injusto joder…injusto que tengamos que tener miedo cuando vamos por una calle oscura, por un parque sin farolas a las tantas de la noche…que tengamos que tener miedo si cruzamos una calle llena de borrachos a las tantas de la madrugada y vamos solas hacia nuestra casa oyendo comentarios del tipo “guapa, a dónde vas?, ven aquí….” ASCO. Asco es lo que siento.

Yo he vivido situaciones así… me han tocado el culo sin mi consentimiento, y se me han acercado demasiado sin mi permiso. Y un no alguna vez no ha valido. Y me han piropeado de forma asquerosa por la calle. Sí. Y he sentido asco. Porque cada vez que me despido de mis amigas una noche de sábado no descansamos hasta que nos avisamos todas de que estamos sanas y salvas en casa. Porque hace tiempo violaron a una amiga mía. Porque hay otras tantas con miedo. Porque hay indeseables en el mundo.

¿Por qué tenemos que tener este miedo? ¿Por qué no educamos desde pequeños a RESPETARNOS entre todos? ¿Por qué no se trabaja más la empatía? Dejemos de tratar a las personas como objetos o pertenencias. Somos personas independientes. Nadie es de nadie, por favor. Basta ya.

Son violadas no sé ni cuántas mujeres al día en el mundo…no sé ni cuántas al minuto… por favor… paremos esta barbarie. No somos objetos. No podéis teneros cuando se os antoje. Por favor… Continue reading