y pienso.

Me quedo quieta en la silla de mi habitación mientras mi mano derecha sujeta un vaso lleno de agua fría. Lo miro fijamente y una lágrima de escapa de mi ojo derecho…así, sin permiso, así, sin avisar. Todo por culpa de un recuerdo.

Una vez leí que la clave para ser feliz era tener mala memoria, y, de verdad, os juro que daría lo que fuera por tener mala memoria y no recordar…porque hay recuerdos que parecen cuchillos, que te inundan la mente de repente y rajan el corazón, así, literalmente. Y después tienes que seguir y sonreír como si nada.

No paro de pensar en que hace apenas tres semanas me decías tantas cosas… y entonces yo sonreía, porque joder, era recíproco, y éso era felicidad. Comer unos sandwiches malísimos en la cama y reír a carcajadas. Sentirme protegida por ti si venía una ola más grande de lo normal. Darte y volverte a dar crema de sol porque siempre te quemas, joder, y yo tenía que protegerte. Y de repente nada. Nada. Ya no estás.

La decepción, la rabia y el dolor me inundan el alma y el corazón. Y por momentos estoy bien, os lo juro, por momentos sonrío y hasta río, pero ya no sonrío ni río igual. Porque ha habido un antes y un después. Mi corazón está en pedazos y no sé muy bien cómo voy a reconstruírlo, porque la única persona que puede hacerlo ya no quiere compartir su vida conmigo como lo quería hace apenas tres semanas.

Y pienso. Pienso que quizá fue culpa mía. Que quizá no supe demostrarle lo que era para mí y lo feliz que me llegó a hacer. Que ha sido lo más grande de mi vida. Y pienso. Pienso que las discusiones son absurdas, que lo que realmente importa es tenerle al lado.

Si tenéis pareja, de verdad, cuidadla. Amadla. Dejáos de tonterías, porque perder a alguien es el dolor más grande que se puede sentir. No os enfadéis por tonterías. Hablad. Miráos. Besáos más. Sólo éso. Que la vida es muy corta…y cuando te quieres dar cuenta tienes 50 años y te arrepientes de no haber amado más, de no haberlo intentado…porque esa persona de verdad merecía la pena. No lleguéis a ese punto. No os arrepintáis jamás de lo que no hayáis hecho, que ésa es la peor nostalgia.

Perdón por la tristeza, no está siendo un buen fin de semana.

 

smile.

Hace unos días, tan sólo unos días, mi vida cambió por completo. Creía tenerlo todo bien encauzado…mi felicidad tenía nombre y apellidos y cada despertar estaba lleno de ganas e ilusión desde hacía año y medio, el año más feliz de mi vida.

El destino ha querido darme una lección y me ha querido romper el corazón por completo. Al principio el golpe dolió, dolió mucho… y los días pasaron de ser de 24 horas a ser de muchas más, quizá demasiadas. Las noches eternas se han vuelto mi enemigo…confieso tener miedo de meterme en la cama, pues mi mente me odia y me hace daño con pensamientos, recuerdos, palabras, gestos, miradas… no puedo explicarlo.

Creí que no podría volver a sonreír. De pronto me volví pequeña y me ví presa de un dolor sumamente profundo. Cuando caes desde una altura tan grande, tus huesos, tu corazón y todos los demás músculos de tu cuerpo se rompen en pedazos. Y te ves sola para recomponerlos. Sola.

O al menos eso pensaba yo. Esta experiencia me ha dado mucho amor de gente que tenía a mi alrededor con la que pensaba no poder contar…de la que pensaba no tendría nada… los abrazos me han llegado por todas partes y los besos ya no me caben en la cara. Mis ojos me duelen de tanto llorar pero mi boca ya empieza a recuperar esa arruga que siempre tuve por sonreír. Poco a poco. Eso me dicen, “poco a poco”, que todo pasa. Y yo confío.

He sufrido muchas veces a lo largo de mi vida… la vida no se ha portado bien conmigo. De pequeña apenas tuve amigos y sufrí acoso escolar. He llorado más de lo que podréis imaginar. Después en el amor siempre he sufrido decepciones y nunca me he sentido realmente importante para nadie. Nunca…excepto una vez. Esta última vez. Me he sentido querida, amada de verdad, importante, admirada… sensaciones increíbles. Me he sentido respetada y lo mejor es que todo fue totalmente recíproco.

Estoy feliz por haber amado así y por haber tenido la suerte de haber sido así de amada. Pero se acabó. Se acabó por su parte y eso me ha dejado fuera del mundo por unos días. He pensado, he llorado, he sufrido más que nunca en mi vida… y supongo que no sirve de nada, porque cada minuto que pasa sin un mensaje suyo o una llamada es un golpe de realidad que me hace darme cuenta de que no volverá… y entonces queda sonreír y mirar hacia delante.

No sé si me estarás leyendo, pero quiero que sepas que te echaré de menos toda mi vida, y que toda mi vida quería (quiero, deseo) compartirla contigo. Ojalá pueda olvidarte y dejar de amarte así, así como tú lo has hecho… sólo gracias. Gracias por lo bueno. Ni siquiera puedo odiarte por todo el daño que me estás haciendo. Ni siquiera éso.

Vuelvo al blog, y como novedad, os digo que procuraré escribir cada noche. Pero eso sí, este será el último post triste y de amor (desamor) que escriba. A partir de ahora me dedicaré a la música, a viajes que he hecho, al cine, al arte… Me tatué hace dos días “smile” en mi muñeca, y pienso sonreír cada día lo máximo que pueda… :)

Ojalá os quedéis conmigo y me acompañéis, queridos compañeros.

Buenas noches.

pedazos.

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Tenía que escribir, ya lo sabes, sabes que cuando no tengo cómo escapar siempre acabo escribiendo… es la forma que tengo de huír y desconectar…la forma que tengo de acercarme a ti cuando te tengo tan lejos…

Mi corazón está en pedazos, y duele, duele mucho. He sido tan feliz contigo que nadie jamás lo podría ni imaginar por mucho que se lo explicara, porque la sensación que da tener esa sonrisa delante de mí no se puede explicar con palabras, ni lo que se siente cuando me das un beso en la mejilla, cierro los ojos, y mi piel se eriza automáticamente…ni el nudo del estómago que se me forma cada vez que voy a verte, como si cada cita fuera la primera cita. Todo eso no se puede explicar.

(se ilumina la pantalla de mi móvil y mi corazón se sacude, se mueve del sitio, y lo miro rápidamente con la esperanza de que seas tú con un mensaje de esos que me escribías hace no mucho).

Me siento vacía, inerte en un cuerpo que aún camina, respira, siente y actúa como si estuviera vivo, aunque por dentro no lo esté. Es curioso cómo cambia la vida… cómo te cambian las ilusiones, los planes, los proyectos…

Hoy maldigo cada queja, cada enfado por las veces que llegabas tarde, o no contestabas a ese mensaje, o simplemente no me decías lo que esperaba oír. Maldigo todo aquello que hice cuando aún te tenía, lo maldigo ahora…ahora que ya no te tengo.

Qué maravilla, qué maravilla fue hacerte sonréir. Qué maravilla fue hacerte feliz, y tener por un tiempo un amor correspondido, el más bonito de mi vida, rodeada de ti y de tu gente… Qué lujo haber exprimido un trocito de mi vida contigo, haberte apretado la mano durante el despegue de un vuelo que nos llevaba a cualquier parte, haber compartido sábanas y almohada con tu cuerpo pegado a mi espalda, haber respirado esa tranquilidad… qué lujo haber podido consolarte en tus días malos y haber ccelebrado ambos tus alegrías en los buenos…de verdad, qué suerte.

Qué maravilla tus ojos azules, qué maravilla tu sonrisa y tu nariz, qué maravilla tus manos, tu ombligo y tus marcas de nacimiento, qué maravilla tu pelo, qué maravilla tu voz, (anestésico natural), qué maravilla que me hayas querido.

Pedazos de vida que guardo en mi corazón y en mi mente. Pedazos de felicidad completa (sólo he sentido que iba a explotar de felicidad contigo, a tu lado, y ya sólo por éso te tengo que dar las gracias). Volvería a perderme contigo por Londres mil veces más, y por Roma, y por Atenas, y me hubiese encantado viajar hasta Nueva York contigo. Me quedan las ganas de hacer tantas cosas contigo…ganas que no sé dónde voy a meter. Ojalá pudiera darte un poquito de mis ganas para seguir adelante con ésto. Te voy a echar de menos. Me quedo con tu sonrisa y tus caricias, con tus besos y tus palabras, me quedo con tantas cosas…

Y si volviera a nacer te juro que volvería a elegirte mil veces más, como he estado eligiéndote cada día hasta ahora…

 

Perdón por la tristeza.

Buenas noches.

cuando ya no esté.

Son las cuatro de la mañana y no puedo dormir. Te escribo ésto mientras recojo los pedazos de corazón que sé de sobra jamás podré juntar y dejar como estaban antes. Repaso en mi cabeza una y otra vez momentos, frases, palabras… palabras que matan, que hacen daño, pero palabras sinceras al fin y al cabo.

Cuando ya no esté sólo quiero que recuerdes los ataques de risa de los que la cama fue testigo, que alguna vez incluso soñamos en tener un futuro en común y que por favor recuerdes cada “te quiero” que salió de mi boca, desde el primero de aquella noche hasta el último que te de, y recuerdes, que han sido los más sinceros que he dicho en mi vida.

Cuando ya no esté confío en que sigas cerrando los ojos y recuerdes el olor de mi pelo cuando me abrazabas muy fuerte, y puedas incluso emocionarte y echarme un poco de menos. No olvides mi sonrisa, ni una sola de las que te regale, ¿vale? hazme ese favor, ya que las fabriqué única y exclusivamente para ti. Recuerda y sonríe y al hacerlo, que has sido la única persona que me ha hecho sentir de verdad y amar como nunca antes había amado, aunque ya ves, haya servido de poco…

Me dejé llevar desde el principio, me enamoré de ti sin peros ni condiciones. Sin importarme nada más, y recuerda que yo siempre estuve dispuesta a todo. Que para mí fuiste la primera de mis prioridades, y que, aunque el día de mañana no estemos juntos, tú seguirás viviendo en un trocito de mi corazón y siempre vas a ser la persona con la que quise de verdad compartir mi vida y crear una familia. Siento de verdad que ésto no haya funcionado, que yo no te haya hecho sentir lo mismo. Lo siento de verdad. Ojalá lo hubiera conseguido, ojalá hubiésemos seguido el mismo camino y nos ilusionasen las mismas cosas.

El tiempo pone las cosas en su lugar, y sé, que aunque ésto duela ahora, en un futuro cada uno estemos donde queríamos estar, tú con tu vida y yo con la mía. Si en un futuro volvemos a reecontrarnos, sólo espero poder tener la fuerza suficiente como para sonreírte y seguir adelante. Sólo pido que no me duelas. Intentaré perdonar cada error que tuviste conmigo y espero que tú me perdones si alguna vez yo te he fallado…

Has sido la persona que más he querido en la vida, y éso sé que nunca se olvida. Ojalá encuentres tu felicidad. Gracias por todo lo bueno vivido. Me quedo con éso.

 

Buenas noches.

Confieso que…

Cierro los ojos y escribo. Escribo, escribo rápido, todo lo rápido que pueden ir mis dedos…y apenas pienso. No quiero pensar lo que escribo…no, no, ¿para qué? ¿qué sentido tiene pensar, preparar…? ninguno. Me gusta dejarme llevar. Escribir lo que mi corazón siente y mi cabeza traduce en palabras casi al segundo. Es mágico, ¿no créeis?.

Pienso y…y…bah, imposible. Imposible pensar en algo o alguien que no seas tú cuando me dispongo a escribir. Es imposible porque estás en todo, estás siempre…en cada coma, cada letra del abecedario, cada vocal y consonante… en cada espacio, en cada “enter” y “espacio” que pulso, en todo. Tu sonrisa me viene a la mente y provoca la mía… (es una descarada), tus ojos vienen y se van, esos ojos azules que me vuelven terriblemente loca… lo confieso, sí, me vuelves loca.

Y me encanta que lo hagas… (lo de volverme loca y otras cosas), me encanta. Me encanta que me mires y confieso que aún me sigues poniendo nerviosa, como si todos los días en los que estoy contigo estuviese en nuestra primera cita. Confieso que… cada vez que te beso me evado, que tan sólo besas mi cuerpo pues mi mente viaja y se va de viaje a un lugar maravilloso… confieso que, cuando te beso y me monto en el autobús y nos separamos físicamente (sólo físicamente), comienzo a echarte de menos de una manera increíble, y las ansias de volver a verte comienzan otra vez…como antes de haberte visto.

Confieso, por ejemplo…que es oír tu nombre y sonrío (sonríe hasta mi corazón, fíjate, que no sabía ni que eso pudiera ser), y confieso querer confesarte tantas cosas al oído que… (bueno, ya lo haré, no hay prisa, tenemos toda la vida). Confieso que a veces cuando hablamos por el móvil me río sola, a carcajadas, y te visualizo haciéndolo a ti también, y así, pues no sé, me siento menos ridícula porque pienso que oye, que serán las cosas del amor, ¿no? ya sabes, que nos vuelve un poco idiotas y esas cosas. Confieso ver una película de amor y vernos a ti y a mi en todas y cada una de las escenas. Confieso que cuando suena la alarma por las mañanas y abro un ojo (ya sabes lo que me cuesta abrir los dos…buf, qué esfuerzo!), lo primero que tengo que hacer es besarte si estás a mi lado o escribirte si no lo estás, porque tú eres el que hace buenos mis días.

Y te confieso estar sonriendo como una boba ahora mismo al escribir todo ésto que ni siquiera me estoy tomando ni un segundo en pensar ni en preparar…qué va, para qué, e imagino tu cara al leerlo…imagino esos ojos azules emocionados una vez más por algo que te he escrito…

¿Te confieso algo más? Continue reading

mi presente.

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Y de pronto, estoy en mi habitación, y la caprichosa lista de reproducción de YouTube pone una canción que implícitamente lleva tu nombre. Y entonces pienso en ti. Pienso en tus ojos azules, en tu sonrisa de dientes rectos y pequeñitos, en tu nariz, en tus mejillas, pienso en tus manos, pienso en tu suave piel, y pienso en tus labios…esos labios que me reclaman besos cada vez que los tengo delante.

Y así ocurre, sí, así como te lo cuento. Sucede de repente. He de decir que ésto me pasa el 99% del tiempo. Lo de pensar en tí me refiero, y es que verás, no me hacen falta excusas para pensar en ti, en nosotros. Juego contigo en mi imaginación…y te doy los besos que no puedo darte cuando no estás conmigo, y te toco cuando no puedo tocarte, todo ésto en mi imaginación. Y es que un día sin verte para mi es un día bueno, sí, pero falto de sonrisas tontas y de cosquilleos en mi estómago. Éso es lo que me produces…felicidad, ¿lo sabías?… es muy importante ésto que te estoy diciendo (que supongo que ya sabes porque te lo repito cada día), pero de verdad, eres la persona que me hace volar sin moverme del sitio, la persona que más me ha hecho sentir en mi vida…y es que joder, no sabía que se podían sentir tantas cosas a la vez. Continue reading